Esto no va solo de vino. Va de cómo queremos vivir.
Todo empieza aquí arriba.
En la montaña de Vilanova de Prades, en la Conca de Barberà.
Aquí el vino no empieza en la bodega.
Empieza mucho antes.
En cómo vivimos, en cómo trabajamos…
y en todo lo que pasa antes de que el vino sea vino.
Y si vienes, no solo lo pruebas.
Lo caminas, lo entiendes…lo vives.

¿Destino?

Una tarde de octubre, un bar y dos desconocidos.
¿Crees en el destino?
Nosotros tampoco lo teníamos tan claro… hasta que nos conocimos.
Fue en la barra de un bar de pueblo. Ernest, un soñador que luchaba para recuperar las cepas que su padre había arrancado; Iris, una científica que huía de la ciudad para recuperar el huerto de su abuela.
Entre vinos empezó una conversación que sin darnos cuenta, fue mucho más allá y acabó transformando dos vidas. Y así nació Celler la Llena, nos unió la pasión por el vino y en 2022 lanzamos este proyecto, que también ha servido para unir más a padres e hijos. De dos vidas que no eran del todo nuestras, hemos construido una con nombre propio.
Ernest e Iris


Iris
Crecí entre viñas, pero siempre tuve la sensación de que podía hacer algo más con todo eso. Me fui,estudié bioquímica y biotecnología y probé otra vida, pero no terminaba de encajar.
Volví al pueblo, a mi tierra y a todo lo que ya formaba parte de mí, con una idea clara: hacer vino, pero a nuestra manera.
Ernest
Crecí en el campo. Con tierra, animales y trabajo de verdad. A los 10 años ya hacía vino con mi abuelo y mi tío, con una prensa de las de antes y cepas de casa. Luego la viña desapareció, y durante un tiempo, el vino también. Pero nunca se fue del todo...
Volví, recuperé la tierra y hacerlo mío.
Celler La Llena es la forma que hemos encontrado de dar sentido a todo esto. A lo que viene de antes y a todo lo que aún está por venir.
¿Por qué aquí?
